Camino Portugués
La recomendación de Eu para este año era hacer el Camino de Invierno pero, tras solicitar información a la agencia de viajes, nos indicaron que ya no organizaban esa ruta por la escasez de infraestructura. Así que optamos por ir a lo seguro y reservamos del 21 al 28 de junio para hacer el Camino Portugués desde Tui en seis etapas.
Inicio del viaje: Salimos en el AVE de la 10:00 desde Madrid-Chamartin y llegamos a la nueva estación de Vigo-Urzaiz a las 14:00 sin incidentes que destacar. En Vigo nos estaba esperando el taxis que teníamos contratado y que nos traslado, en poco mas de media hora hasta nuestro Hotel de Tui.
Llegada a Tui: Dejamos las maletas en el Hotel y nos dirigimos a la Rua do Pracer para visitar la Casa Areal en la que recientemente se ha colocado una placa a la poetisa Francisca Herrera (familia de los Areal). Después de las fotografías de rigor, nos dirigimos, por el paseo fluvial del Miño, al Puente Internacional de Tui para cruzar a Portugal y visitar Valença do Minho donde sellamos la Credencial como primera etapa del Camino.
Etapa 1: Tui – O Porriño (19 Km.): En esta etapa se pasa por algunos de los rincones mas bonitos de la ruta además, utilizando el camino alternativo hemos evitado atravesar una zona de naves industriales que, antiguamente, era obligatorio transitar. Como detalle negativo hay que mencionar que empezó a hacer bastante calor, lo que se hizo notar especialmente en el paseo hasta el parque en el que se expone una parte del templete del ascensor de la estación de Metro de Gran Vía en la salida a la Red de San Luis que diseñó el ilustre arquitecto Don Antonio Palacios -natural de O Porriño- y en el que estuvimos descansando en unos bancos a la sombra de las pérgolas que hay junto a unas fuentes.
Etapa 2: O Porriño – Arcade (23 Km.): El camino hasta Arcade tiene mas cuestas que el primer día y, quizás, algo menos de sombra. A la entrada de Redondela paramos en la cafetería Vila Bella donde vimos que estaban sirviendo raciones de pulpo y nos pedimos la grande, con unas Estrella Galicia 0,0 tostadas, para reponer fuerzas. Una vez pasada Redondela hay un tramo forestal con un desvío que plantea dos alternativas, una mas corta y empinada u otra mas larga y asequible. Creo que elegimos la larga y no recuerdo que fuera poco empinada. Al terminal esta zona forestal se entra ya en Arcade y enseguida llegamos a nuestro alojamiento en el Hotel Duarte. Por la tarde bajamos hasta el puerto y estuvimos haciendo fotos y viendo los preparativos para las Hogueras de San Juan que estaban montando en la zona del parque.
Etapa 3: Arcade – Pontevedra (12 Km.): La Salida de Arcade la hacemos por el puente medieval de Pontesapaio lo que podríamos calificar de «Salida a lo grande». Esta etapa es la mas mas corta, aunque tiene alguna que otra cuesta, y discurre a veces por caminos forestales en uno de cuyos rincones encontramos un food truck en el que nos pedimos un zumo de naranja natural que nos vino de lujo. Por lo demás el recorrido es muy cómodo y enseguida nos plantamos en el hotel de Pontevedra, en cuya cafetería estuvimos comiendo junto a la mesa de unos chavales canarios que nos habían adelantado corriendo y que formaban parte de uno de los grupos con los que íbamos coincidiendo en las otras etapas. Tras saludarlos nos contaron que uno de sus profesores les había dicho que les pagaba unas cañas si eran capaces de llegar corriendo a Pontevedra -evidentemente lo lograron-. Como dato curioso, resaltar que el hotel se ha debido ampliar hacia un edificio anexo y, para llegar a nuestras habitaciones, había que hacer un cambio de ascensor en la primera planta, para coger otro que llegaba desde esa hasta la cuarta. Por la tarde dimos un largo paseo por el centro de Pontevedra e hicimos fotos.
Etapa 4: Pontevedra – Caldas de Reis (21 Km.): Aquí la meteorología dio un cambio radical y nos obligó a ponernos los chubasqueros ya a la salida del Hotel. La lluvia, aunque no de forma constante, nos acompañó a lo largo de toda la etapa y en algunos momentos en forma de chaparrones importantes. Tanta agua hizo que se nos mojaran los calcetines y a mi, que no uso Barefoot, a pesar de los insistentes consejos de Marta, se me produjeron ampollas XXL en ambos pies. Caldas es una ciudad balneario conocida desde tiempos remotos lo que hace que, en múltiples lugares de la ciudad haya fuentes con agua caliente. Una de ellas es un lavadero que se utiliza principalmente para que los peregrinos y algún que otro vecino, venga a darse un baño de pies para aliviar el cansancio de la jornada.
Etapa 5: Caldas de Reis – Padrón (19 Km.): Aunque con menor intensidad, la lluvia siguió acompañándonos una buena parte de la mañana. Recuerdo que fuimos charlando un buen rato, con un par de chavales del colegio de Canarias con los que nos íbamos encontrando en el Camino. Uno de ellos nos dijo que su ilusión era ser Ingeniero Aeronáutico. Entramos a Padrón por el puente y nos fuimos directos a la Pensión Jardín que nos sorprendió por su decoración, mobiliario vintage y su atípico responsable. Siguiendo sus indicaciones fuimos a un restaurante que quizás haya sido uno de los mejores de toda la ruta. Por la tarde fuimos a dar una vuelta y a ver el Pedrón que es un antiguo altar romano situado bajo el altar mayor de la Iglesia de Santiago y que según la tradición jacobea, a esta piedra se amarró la barca que trajo los restos del apóstol Santiago desde Palestina. Luego nos acercamos al Albergue Municipal de Peregrinos -cruzando el rio Sar junto al Convento del Carmen- para solicitar la «Pedronía».
Etapa 6: Padrón – Santiago de Compostela (25 Km.): Esta etapa tuvo un arranque atípico porque no había cafetería en nuestro alojamiento, así que nos facilitaron unos vales para canjearlos en la Cafetería Bambola. Dejamos las maletas en la recepción y nos fuimos a desayunar pero nos encontramos que el local estaba cerrado a cal y canto -aunque según el horario debería estar abierto- después un buen rato esperando vimos que se encendía una luz y a varias personas trasteando por el interior. Como nos dimos cuenta que nos estaban viendo y no abrían, llamamos varias veces a la puerta -primero tímidamente y luego con algo mas de energía- hasta que salió el dueño, dirigiéndose principalmente a Marta con muy malos modales, diciendo ¡¡Tranquilitos eh!! y eso estuvo a punto de desatar el caos. Menos mal que conseguimos revertir la transformación de nuestro compañero en el Increible Hulk y la cosa no pasó a mayores aunque nos largamos sin desayunar y volvimos a la pensión a quejarnos al responsable que, ni corto ni perezoso nos devolvió el dinero de los desayunos en efectivo. Tras este comienzo tan ajetreado la etapa discurrió con normalidad, sin lluvias y con bastantes cuestas como la penúltima de ellas -El Milladoiro- desde donde ya se alcanzan a ver las torres de la Catedral de Santiago. Tras una parada a las afueras de Santiago para reponer fuerzas en una hamburguesería, llegamos al Obradoiro alrededor de las tres de la tarde y rematamos la etapa tomando un vino en el Mercado de Abastos por cortesía de la peregrina novata. Fuimos a hacer el registro al hotel y a descansar un rato para coger fuerzas para el paseo de la tarde.
Vuelta a casa: Madrugamos para ver la Catedral -el dia anterior no pudimos entrar porque había misa- y dar una vuelta mañanera por Santiago para regresar pronto al hotel, coger la maletas y bajar a la estación de tren porque nuestro AVE salía a las 11:45. El viaje transcurrió sin incidencias, llegamos a Madrid a la hora prevista y nos despedimos deseando repetir la experiencia mas pronto que tarde.